El patrimonio vivo afrodescendiente refleja la identidad, la cosmovisión y la creatividad de más de 200 millones de personas en América Latina y el Caribe (Banco Mundial). Este legado representa, además, como suele decirse en México, la «tercera raíz» de la identidad cultural de la región.
El patrimonio cultural inmaterial (PCI) afrodescendiente está conformado por un sistema de conocimientos, saberes, prácticas y costumbres que abarcan la comprensión del universo y la naturaleza, mediante una interrelación indisoluble entre el entorno natural, los antepasados y los seres humanos. Esta conexión se refleja con claridad en la expresión del pueblo garífuna «Au buni – Amürü nuni» (yo para ti, tú para mí), la cual sintetiza los principios de armonía con el entorno, bienestar colectivo, solidaridad y espiritualidad que articulan la cosmovisión de este pueblo afro centroamericano.
Por otra parte, el patrimonio vivo afrodescendiente se manifiesta en la creatividad y en la confluencia entre lo material y lo inmaterial a través de la elaboración de objetos que transmiten saberes de generación en generación. Entre ellos se encuentran no solo piezas de uso cotidiano o artesanal, sino también elementos que elevan el espíritu de los pueblos, como los instrumentos musicales. En esta categoría destacan la marimba de chonta (Colombia-Ecuador), el cajón afroperuano (Perú), el berimbau (Brasil) y el cajón de rumba (Cuba), entre otros que han acompañado la resistencia y la resiliencia afrodescendiente, marcando hasta hoy el ritmo de la identidad latinoamericana.
Asimismo, la tradición oral afrodescendiente —tanto en zonas urbanas como rurales de América Latina— se mantiene como el principal vehículo para la transmisión de saberes, valores y ética comunitaria. Es un canal vivo de transmisión de la identidad afrodiaspórica que preserva la memoria colectiva, conectando el pasado con el presente y proyectándolo hacia el futuro para dar continuidad histórica a los pueblos afrodescendientes.
El patrimonio vivo afrodescendiente debe ser reconocido como la tercera raíz de la identidad cultural latinoamericana; desconocerlo es dar la espalda a lo que somos. Por ello, resulta indispensable que los países de la región redoblen sus esfuerzos para reconocer, valorar y salvaguardar este PCI. Esto no solo responde a su valor identitario, sino que garantiza el derecho de estos pueblos a mantener su cultura, participar activamente en ella y ejercer plenamente sus derechos culturales.
Desde el CRESPIAL reafirmamos nuestro compromiso de trabajar junto a los pueblos afrodescendientes, los Estados parte y demás actores vinculados a la salvaguardia del PCI, con el fin de promover la protección de este patrimonio vivo en la región como vehículo clave para el ejercicio efectivo de los derechos culturales de nuestra tercera raíz identitaria, el pueblo afrodescendiente.
Escrito por: Owan Lay González


