Enero de 2026
Este año iniciamos un año
significativo: el CRESPIAL celebra veinte años de creación, dos décadas
dedicadas a fortalecer la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial de
América Latina y a promover la diversidad cultural como cimiento de identidad,
derechos culturales, cohesión social y desarrollo sostenible.
Fundado formalmente en febrero de
2006, tras la firma en París, Francia del Acuerdo entre UNESCO y el Estado
peruano, CRESPIAL nació con la misión de articular una red latinoamericana de
salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial.
El origen de CRESPIAL remonta a
una importante reunión realizada en agosto de 2005 en Cusco (la reunión de
Yucay), donde representantes de varios países de la región y sociedad civil,
mostraron su voluntad de coordinar esfuerzos para salvaguardar las expresiones
culturales vivas de América Latina. La Declaración de Yucay fue una introducción
al acuerdo fundacional.
Veinte años de logros
construidos de manera colectiva
A lo largo de estos años, el
Centro ha construido una red en la región, que actualmente articula a 19
países, y ha impulsado importantes proyectos de cooperación, incluyendo
iniciativas multinacionales que han fortalecido la salvaguardia de los
conocimientos y saberes tradicionales de los pueblos indígenas y
afrodescendientes.
Asimismo, ha creado y divulgado
investigaciones regionales, metodologías y herramientas para el registro, la
documentación, la transmisión y el reconocimiento del patrimonio vivo. También
ha iniciado campañas, actividades formativas, redes y plataformas en línea que aumentan
la presencia y la voz de las comunidades, contribuyendo a que el patrimonio
inmaterial sea reconocido y valorado para toda la sociedad.
Todo esto ha sido posible gracias a los valores compartidos
como el respeto a la diversidad, al diálogo intercultural y a la participación
comunitaria como parte del compromiso sostenido de los Estados Miembros, la
Secretaría Técnica, el Consejo de Administración, el Comité Ejecutivo,
especialistas, instituciones culturales, organizaciones sociales y fundamentalmente,
las comunidades portadoras, verdaderas protagonistas y gestoras de este vasto patrimonio
intangible.
Un aniversario para mirar
hacia adelante
El 20 aniversario del CRESPIAL no
es solo una celebración, es una invitación a planear el futuro del CRESPIAL y
observar los desafíos que enfrentará la salvaguardia del patrimonio cultural
inmaterial, en un mundo en constante transformación impactado por fenómenos
como las migraciones, el cambio climático, las desigualdades sociales, los cambios
generacionales, los avances tecnológicos. Frente a ello, la misión del Centro
adquiere nueva relevancia.
Durante los próximos años, el
CRESPIAL continuará fortaleciendo su papel como el referente técnico y un articulador
regional, con enfoque en la cooperación latinoamericana encaminada a consolidar
políticas públicas que reconozcan al patrimonio vivo como motor de identidad
para el ejercicio de los derechos culturales y una alternativa para el
desarrollo sostenible.
Asimismo, promoverá la
participación de las comunidades en los procesos de salvaguardia, buscando que sus
voces, decisiones y derechos culturales sean también salvaguardados.
El Centro espera promover la incorporación
de tecnologías digitales y plataformas que permitan documentar, salvaguardar y
difundir las expresiones vivas a fin de fortalecer la salvaguardia
A mismo tiempo el CRESPIAL redoblará sus
esfuerzos para seguir fortaleciendo las capacidades regionales, la cooperación
sur-sur y el desarrollo de acciones que contribuyan a la valoración positiva
del patrimonio vivo y acerquen cada vez más a las nuevas generaciones con este
mundo de saberes, conocimientos y prácticas que fortalecen la identidad y el
ejercicio de los derechos culturales de nuestros pueblos en la región.
Celebramos estos veinte años con
gratitud y con una convicción clara:
la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial es una responsabilidad
compartida, un puente que une a generaciones, territorios y culturas.
El CRESPIAL inicia el 2026 mirando
hacia adelante, decidido a seguir construyendo, junto a las comunidades y sus
Estados Miembros, una región que reconozca y valore positivamente la
diversidad, construyendo puentes para una efectiva gobernanza cultural y con
una ciudadanía cada vez más consciente del valor de su patrimonio vivo.


